¿Qué es el Apego?

Observa el mundo que te rodea, la felicidad e infelicidad que hay a tu alrededor y dentro de ti.

¿Qué la causa?

¿La situación económica, el empleo o el desempleo, el gobierno, la soledad, la compañía, tu hijo que se va, tu pareja que te dejó o que regresó?

Hay algo muy importante que origina la infelicidad: el apego.

Es una especie de capricho emocional, de vinculación a una cosa, situación o persona determinada, originado por la creencia de que sin “eso” no es posible ser feliz.

El apego tiene dos extremos, una positivo y otra negativo. EL positivo es el estado breve de placer y emoción que se siente cuando se logra aquello a lo que estás apegado. El negativo es la sensación de amenaza, preocupación y tensión que sientes cuando pierdes lo que deseas.

¿Qué es el Desapego?

Una de las mejores definiciones de desapego es “la determinación de ser libre”. El desapego es lo contrario de la dependencia. Podría definirse como “carencia de sed”. Piensa en el ánimo de una persona desesperada por la sed y en el de alguien que no la tiene.

El desapego es amor. Implica vivir en el presente, en el aquí y ahora, aceptando la realidad y los hechos que van sucediendo. Que soltaremos de la mano lo que amamos, pero sin dejar de amarlo.

Según Deepak Chopra, consiste en el desprendimiento de nuestro interés por el resultado, sin renunciar a la intención ni al deseo, sumergiéndonos en lo desconocido, adentrándonos en el campo de todas las posibilidades.

Desprendete de todo lo que no necesitamos, sin dejar de compartir, disfrutar y ser feliz.

En el desapego no hay una relación de dependencia, no hay expectativas.

El desapego no implica renunciar a los sueños de tener todo aquello que se desea. Lo importante, es no sentir miedo de perder lo que se tiene. Poder valorar otras cosas importantes de la vida y no sufrir por las pérdidas, sino reciclarlas y ver siempre el lado positivo, preguntarnos cuál es la lección que tenemos que aprender de los que nos está pasando y siempre hacer el esfuerzo de mirar la realidad desde muchas perspectivas.

Nos han enseñado a estructurar la vida como si las circunstancias fueran permanentes, como si la existencia ideal consistiera en amarrarse a una experiencia estática, donde la realidad fuera inmutable.

Aprendimos a buscar estabilidad para hallar felicidad. Y esta engañosa creencia nos ha llevado a apreciar más la rigidez de la muerte que la fluidez del movimiento de la vida. La tendencia marcada a querer repetir lo conocido, es hoy el obstáculo más grande que tiene un hombre para alcanzar su apertura de conciencia, y representa una fórmula muy eficaz para producir estancamiento.

La vida marca ciclos de aprendizaje. Cuando uno de ellos se completa y todo se derrumba, debemos tener la sabiduría de seguir adelante sin mirar atrás. La experiencia bien vivida se entrega para liberarnos:

– Dejamos ir nuestra infancia y la relación de dependencia a los padres;la adolescencia y el despertar de la primavera.

Muchas veces quedan atrás también las relaciones de pareja, porque el compañero muere o se divorcia.

– Los hijos se van del hogar y dejan un vacío.

En la naturaleza solo el hombre no acepta bien el cambio y la separación. Parece no saber que, para poder avanzar es preciso soltar. Por eso, cuando la realidad cambia, el ser que no es capaz de vaciarse de lo viejo, se queda rezagado.

Nadie nos enseña que hay un trabajo consciente que hacer, para liberarse de las ataduras del pasado y deshacerse del exceso de equipaje, antes de continuar la marcha.

Un ciclo de vida concluye y la realidad cambia, pero la mayoría de los individuos se quedan atascados en la añoranza del recuerdo, y se niegan a contemplar el regalo de un nuevo amanecer.

Cuando existe una dicotomía entre lo que es y lo que uno cree que debe ser, se crean estados de angustia, insatisfacción, dolor, miedo y resentimientos que deben ser sanados.

La persona, que vive fragmentado, ha volver al equilibrio, y éste sólo se alcanza sabiendo cuál es la enseñanza evolutiva escondida tras cada ciclo de experiencias.

Cuando lo conocido se derrumba y el horizonte cambia, es importante preguntarnos:

¿Qué debo aprender ahora?

¿Cuál es la razón para que el universo me haya colocado en esta situación?

Para disolver apegos es necesario un cierre. Lo que quedó atrás y ya no tiene validez, no debe ser alimentado con la energía del pensamiento por más tiempo. No es posible avanzar por el camino con la mirada fija en el espejo retrovisor. Cuando hay obsesión con imágenes repetitivas, que vienen del pasado, es señal de que todavía queda algo pendiente por disolver y transformar.

Entonces, es cuando hay que empezar a perdonar y reconciliarnos con aquello que sucedió, es entonces cuando sanamos viejas heridas. También podemos trabajar en la aceptación de la desaparición de un ser querido.

O reconsiderar nuestras quejas, que seguramente se reducen a que alguien cercano a nuestro corazón, no cumplió bien con el rol que le asignamos. En este último caso, hay que comprender que la culpa es sólo nuestra, pues nuestra es la tarea de aceptar que cada ser nace con el derecho y la libertad de ser él mismo.

Cortar los lazos del pasado también significa renunciar a los resentimientos generados cuando las metas humanas previstas no se cumplen. A veces, la vida tuerce nuestro destino para darnos la oportunidad de realizar una misión evolutiva trascendental, que el ojo humano no ve, porque el cerebro no conoce.


El desapego no es una condición negativa, sino una condición vigilante, positiva, que nos libera de algo que impide en nosotros el contacto con el alma, ese algo es el miedo de la libertad.

  • Tenemos apego cuando perdemos el poder interior.

  • Tenemos apego cuando nos volvemos dependientes de una persona, de un evento, de una circunstancia; inclusive de la religión como una muleta exterior, no como un punto de apoyo interior.

El apego nos hace perder el poder, porque nos hace perder el punto de apoyo interior y éste es autonomía. La autonomía es la condición del alma, del contacto de la personalidad con el alma. Cuando hablo el DICCIONARIO DE PSICOLOGÍA CIENTÍFICA nos dice que;

El alma es el ser, el «Yo» que habita en el cuerpo y actúa a través de él. Sin el alma es como una lámpara sin electricidad, una computadora sin el software, un traje espacial sin astronauta en su interior. Con la introducción del alma, el cuerpo adquiere vida, visión y oído, pensamiento y habla, inteligencia y emociones, voluntad y deseo, personalidad e identidad”.

Solamente cuando seamos autónomos, nos aceptemos, nos reconozcamos, tengamos autonomía interior y seamos nosotros mismos; entonces el alma podrá anclarse en nuestro vehículo.

El apego negativo lo llamamos rechazo o aversión. Estamos apegados a un sentimiento que volvemos resentimiento. Y el resentimiento como una forma de aversión es el peor de los apegos. El apego no solo es la dependencia de otro, el apego siempre es la dependencia de un sentimiento. Los apegos se dan en el campo emocional; que es el campo de los sentimientos.

Una relación es de apego si produce sufrimiento; no hay sufrimiento, sin apego. La condición del sufrimiento es el apego. Tú puedes irte o puedes quedarte; pero si yo sufro es porque estoy apegado y si estoy apegado a ti es porque estoy inseguro de mí, porque necesito un punto de apoyo exterior.

De tal manera que la mejor manera de unirse es paradójicamente liberarse. La mejor manera de encontrarse es desaparecerse.

La mejor manera de no rechazarte es paradójicamente aceptarme a mí mismo. Así se pueden ver las paradojas que se dan en una relación que tiene como punto de partida la reflexión;

Yo me miro y me observo en un espejo, pero yo me miro y me observo en un espejo que eres tú.

Aquellas cosas a las que yo me apego son esas inseguridades y vacíos interiores que tengo. De manera que te estoy utilizando en la relación como un instrumento para compensar mis carencias. La relación no es un instrumento para compensar carencias, sino es un instrumento de liberación.

«El apego es un estado emocional» que tiene dos puntas, una positiva y otra negativa. La positiva es el estado de placer y la emoción que sientes cuando logras aquello a lo que estás apegado.

La negativa es la sensación de amenaza y la tensión que lo acompañan, lo que te hace vulnerable al desorden emocional y amenaza constantemente con perder tu paz…

Observa bien: Si no se consigue el objeto del apego, origina infelicidad; y si se consigue solo produce un instante de placer seguido de la preocupación y el temor a perderlo.

La mente crea una cárcel de miedo inseguridad y ansiedad haciéndote creer que no puedes ser feliz sin la persona o cosa deseada…

¿Puedes romper los anclajes de seguridad ilusorios? -Preguntate:

¿»Qué» me aporta aferrarme y depender de una emoción que me está bloqueando?

Al responder no lo hagáis con la mente, hacerlo con el Corazón… Corazón no entiende de apegos. 

«Aceptar y seguir avanzando, o sufrir y quedarte anclado sin poder avanzar»…ambos caminos son decisiones que solo tu escogerás»


Solo tú tienes el poder de decidir cuál es la que más te conviene, la que más te aporta, la más constructiva, la que más serenidad y paz te dará…

La actitud con la que afrontar todo reto es algo que solo tú puedes decidir…Amate y Valórate.

Sentir dependencia o necesidad es una cárcel que creas en la mente.

La felicidad está en ti, si dependes de alguien o algo para ser feliz estás marchitando tu esencia, porque eso es un engaño de la mente condicionada por creencias erróneas…

«Nada es para toda la vida»

Nos enseñaron que cuando emprendíamos una relación tenía que ser para toda la vida y en nuestros patrones mentales tenemos esa directriz.

Todo en ésta experiencia de vida es temporal, nadie nos enseñó ésto…

En la vida de cada uno de nosotros, las personas vienen y van, unas se quedan un tiempo largo y otras un tiempo corto, unas como amistad, otras como parejas, otras como padres e hijos… nadie es duradero en la vida de nadie…dependiendo de las experiencias que tengamos que vivir junto a ellos, dependiendo de lo que nos tengan que aportar, lo que tengamos que aprender y lo que nosotros les tengamos que dar…

Abandonemos el Apego, no estamos aquí para aferrarnos a nada ni a nadie, estás aquí para experimentar,ser curiosos, explorar y descubrir, disfrutar, aprender y evolucionar…

Nada tiene que ser de una determinada manera, hay que vivir dejando que todo fluya con naturalidad, dejando que todo sea como tenga que ser.

Agradecer a esa persona especial, el tiempo que estuvo contigo porque muchas cosas te aportó, y al mismo tiempo ser consciente de que nadie puede vivir encadenado a nadie si no hay un mismo sentir, una misma ilusión y entusiasmo por transitar juntos en una misma experiencia y hacia una misma meta.

La Vida es un peregrinaje sin principio ni fin, es un continuo movimiento que nos enseña y nos ayuda a crecer…Cuando empiezas a vivirla siendo consciente de todo esto, empiezas a fluir con ella encaminándote a la culminación de tu realización y del desarrollo de todo tu potencial…

Si te quedas anclado/a en la “No Aceptación” y no te abres a nuevas experiencias, a un mundo lleno de diferentes posibilidades de experimentar la vida, no podrás evolucionar…

La clave:Desprogramarse, soltar las ataduras, ideas, viejas creencias, miedos adquiridos, hábitos aprendidos…no perderse en el futuro y vivir el presente tan intensamente como sea posible, disfrutando las experiencias el tiempo que duren… 

Aprender, el desapego «No es ninguna batalla»… solo se trata de comprender y soltar, agradecer, fluir, gozar, amar incondicionalmente y confiar que todo aquello que necesitas ya se halla en tu interior, todo lo demás son experiencias que vienen y van, necesarias para nuestra evolución, que hay que disfrutarlas y vivirlas con intensidad, pero sin aferrarte como si fuera tu respirar.

Toma Conciencia de ti mismo en cada situación…

4 Claves para Practicar el Desapego

1- La Introspección: Nos sirve para conocernos, para preguntarnos y reflexionar hasta hallar las respuestas necesarias.

¿Qué realmente nos aporta esa prenda que nos hemos comprado, en qué nos ayuda tener tantas cosas que no usamos, gente que nos desgasta o nos hace daño, por qué seguimos teniendo un vínculo con ellas, qué estamos haciendo mal?

Son todos interrogantes que solamente cada uno podrá resolver. La Meditación es una poderosa herramienta. Si no la has practicado nunca y deseas comenzar a hacerlo, te recomendo el Método Silva de Vida.

2- Intentar una Conducta Distinta: Destinar un fin de semana a hacer algo diferente que no implique el uso de la billetera y con el objetivo de encontrarse con uno mismo. Realizar un pequeño cambio para hacer la gran diferencia. Ver qué otra manera de vivir y relacionarse con el mundo es posible.

3- Ser Feliz sin depender del resultado: Estamos acostumbrados a otorgarle emoción a una determinada situación si nos da satisfacción el resultado obtenido. Qué tal si nos educamos a ser felices por estar juntos a nuestros seres queridos, por compartir un maravilloso día de sol o de lluvia, por las cosas sencillas que son las que en definitiva deberían ser importantes.

4- Dar: Es la mejor manera de ejercitar el desapego. Compartir lo que uno tiene, no tener miedo de que no vuelva. Dar con amor y verdadera generosidad. Esta actitud es muy poderosa ya que estaremos vibrando tan alto que recibiremos lo mismo que somos capaces de dar. Un gran desafío puede ser regalar con amor aquellos objetos que son especiales para nosotros: una prenda de ropa que nos guste mucho, un libro, algo que tenga un gran significado emocional para nosotros y que nos cueste desprendernos.

Decía Avadhutika Anandamitra, Acarya…

Aquellos que están establecidos en el desapego comprenden que todo aquello a lo que nos apegamos en este universo cambiante, algún día lo debemos dejar ir. Desapego no significa abandonar todos los placeres y permanecer en un estado de quieta indiferencia para con el mundo. Aquellos que están verdaderamente desapegados no niegan la vida, la aceptan tal y como es. Porque sienten el toque de lo eterno escondido dentro de todas las formas cambiantes de sus vidas.


Se vuelven como la niña que está llena de alegría al recibir un vestido nuevo de su madre; en un momento ella lo toma y lo abraza contra sí, y al momento siguiente, cuando encuentra un maravilloso juguete, deja el vestido y abraza el juguete. Más tarde tira el juguete para correr por una flor; no está apegada a nada.

¿A qué sientes apego y cómo planeas desapegaste? Por favor, déjanme tu comentario 😀

Paloma López Martínez –  Tu Coach y Mentora Motivadora de Mentes

 

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