Si preguntas, parece que las personas dejamos de hacer muchas cosas por miedo: miedo a perder, miedo a cambiar o miedo a arrepentirnos; en definitiva: miedo a sufrir.

Entonces admiramos a quienes se atreven a realizar aquello que deseamos: un viaje, un cambio o un proyecto, por ejemplo. Parece que esas personas han vencido todos esos miedos y se han lanzado, como si tuviesen algo especial que las convierte en únicas y extraordinarias.

Durante mucho tiempo analicé esto hasta llegar a la conclusión de que es más sencillo de lo que pensamos; y es que ambos tipos de personas deciden basadas en lo mismo: el miedo.

La diferencia radica en un elemento común de quienes sí se lanzan, y es que no se trata de que estas personas sepan superar sus miedos (estos siguen ahí), sino de que la idea de un futuro frustrado por no intentar sus proyectos, les aterra mucho más, que la de un presente inseguro.

Así es que el camino no va de superar miedos, sino de aceptarlos. Y de ahí que la responsabilidad sea la mejor compañera para que puedas sentirte bien tanto si haces, como si dejas de hacer.

Paloma 🌏😘

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies